
¡Quetzal!, flor hermosa y delicada;
Fino estuche de verde terciopelo;
Encaje vivo que formara una hada,
Belleza ruda que envidiará el cielo.
Emblema augusto de nuestro escudo,
Vestigio último de vieja raza;
Pájaro errante, señoril y mudo,
¿Qué placer rehuye? ¿Qué dolor abraza?
Sublime pájaro, ave doliente,
Lleno de amarga solemnidad,
que nada escucha, que nada siente,
que llora sólo por otra edad…
Piensa en los días del gran Tecum,
Cuando sus plumas eran la gala;
Cuando volaba por Guatemala;
Oyendo alegre cantar al “Tum”…
Tiene el orgullo de ser altivo;
Guarda celoso su majestad;
Nadie ha podido cogerlo vivo;
Es fiel sinónimo de Libertad…
Triste su vida, roto su canto,
Esta ave altiva, libre y huraña,
Tiene en su porte el raro encanto
De ser a todo, completa extraña.
Tristeza augusta la del Quetzal,
Es voluptuosa y es peregrina.
Es la tristeza de un oriental
Que se quedará solo en la China.
Así el Quetzal, muerta su gente,
de verde el pecho trocóse en rojo,
Melancolía turbó su frente,
Fue desde entonces sólo un despojo.
Autor: Guillermo Meany Ariza
Nota:
Guillermo Meany Ariza publicó varios libros de poemas, entre los que destacan: Sombras, Mi tía Asunción y ¿Dónde estas?, este último dedicado a su querida mamá María Ariza de Meany (ya fallecida). El poeta Meany Ariza falleció el 28 de octubre de 1974.
Fuente: Comerciante Latinoamericano.


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